13 abr. 2012

¡NUNCA MÁS! - Eroski

Hola a todas!
Hoy voy inaugurar esta sección que se llama: ¡NUNCA MÁS! y va dedicada a tiendas, supermercados, perfumerias, etc. a las que nunca, jamás de los jamases volvería a entrar y comprar.
Bien por el trato que me hayan dado las dependientas, bien por problemas con la marca, o por cualquier otra circunstancia.

Comienzo refiriéndome al supermercado:

Hoy he tenido una  malísima experiencia con este supermercado y sus vigilantes de seguridad.
os cuento....
Tenía unas horas libres antes de ir a grabar un reportaje al centro, así que me detuve en el Centro Comercial Larios y, como siempre, fui de arriba abajo por todas las tiendas.
Antes de entrar en Primor, mi tienda preferida, decidí entrar en Eroski.
Ojeé todo lo que pude, obviamente sin comprar nada, sólo iba a mirar y llegué a la zona de cosmética. Ya había anunciado aquí que Eroski tenía una nueva marca de cosméticos llamada Belle, del que me había comprado no hacía mucho las toallitas desmaquillantes.


Esta marca la tienen en unos stands y cada producto viene empaquetado en unos packagins de cartón rosa y negro, igual al logo de la marca.
Sus componentes vienen en el reverso de la caja, pero no puedes hacer un swache de la sombra, el labial o probar si la base de maquillaje es de tu tono de piel.
Indagué en el stand si había algún paquete ya abierto, para probar la pigmentación de las sombras, porque había colores muy bonitos. Había algunas cajas bastante destrozadas, todo hay que decirlo, pero ninguna abierta.
Así que, simplemente, me dirigí a la salida.

Cuando salgo de la tienda, el vigilante de seguridad me llama por detrás y me pide que le acompañe un momento. Sorprendida, pero sin querer armar un escándalo, porque todo el mundo me estaba mirando, le acompañé y me llevó al cuartillo de seguridad.
Allí me preguntó si me había llevado algo de la tienda, a lo que, aún más sorprendida, contesté que no. El segurata, no me creyó y me hizo vaciar mi bolso, bolsillos y darle mi carnet de identidad.
Yo estaba que no me creía lo que me estaba pasando, el hombre con una cara de perros, tomándome la identificación y acusándome de haber robado aún sin encontrar nada.

Llamó a su otro compañero y me dejó sola con él encerrada en el cuartillo. El compañero, muy agradable, me miraba como si fuera culpable. Era obvio que por mucho que dije que yo no había robado nada, no me creyeron. Me senté, resignada a que iba a llegar tarde a la cita con el Médico Endocrino al que le iba a hacer la entrevista, y esperé.
A los pocos minutos llegó el primer segurita, Antonio, y me trajo dos cajas. Dos cajas de labiales de Belle, uno en tono rosa oscuro y otro en tono melocotón. Alcé las cejas sorprendida y el hombre me dijo sin miramientos que yo había tomado ambas cajas y las había roto, abierto los envases y probado.

Os podéis imaginar mi cara de sorpresa mayúscula, y muy tranquila, lo negué todo. Le informé que había muchas cajas en mal estado, pero que sólo había mirado para ver si había algún producto ya abierto, y al no encontrarlo, pues me fui. El seguridad no creyó ni una sola palabra y me enseñó las cajas, en una de ellas faltaba el labial, que suponía que yo tendría oculto.
A pesar de mis repetidas negaciones, insistió en llamar a la Policía, que vendría y ya se me impondría la multa conveniente por hurto. ¡Por Dios!
Ahí me puse más nerviosa, ya que no tenía más que mi palabra y la ausencia de producto para demostrar mi inocencia. 

El seguridad, que seguía sin creerme, me soltó una buena parrafada sobre que "era su trabajo" "que él no era el malo, ni el cabrón" y que "no se creía nada". Yo estaba alucinando en colores, cuando entonces el hombre se agacha hacia la pantalla de su ordenador y.... ¡Sorpresa! ve en pantalla a la mujer que había sustraído el labial.
¡Se había confundido!
La ladrona, llevaba un jersey gris oscuro, bolso negro y pelo largo, como el mío, por ello, el seguridad al verme salir antes pensó que era ella y me "detuvo".

Muy apurado, el hombre me pidió mil disculpas, salimos de la oficina -obviamente la ladrona real sí escapó- y nos dirigimos a Información. Allí, el seguridad contó lo sucedido, que se había equivocado, que yo no había robado nada... Pero, la responsable de información, una tal Conchi, al ver los desperfectos de las cajas me exigió que comprara la caja que tenía el labial dentro y que estaba dañada.
Me negué al momento y me soltó lo típico de "si lo rompes, lo pagas".
Como ya había tenido follón, estaba harta, avergonzada porque todo el mundo seguía mirándome y además, llegaba tarde a mi trabajo, pagué -con tarjeta, porque no llevaba dinero- los dolorosos 4,50€ de un labial que ni siquiera sabía el color exacto que tenía, nada más que por una pegatina en la base.

Así que me fui pitando de allí. 
Ya en casa, más tranquila, he tenido tiempo de desempaquetar la "joyita".




Como podéis ver, la caja iba en principio bien pegada, y la ladrona pues le dio un buen tirón, pero tal vez el tono no le convenció y lo dejó. Pero la caja, va directita a la basura.




Y lo peor estaba aquí. Fijaos en los piquetes de la barra de labios, o no la cerró bien, o le puso el tapón a la bulla, la cuestión es que ahora lo tuve que comprar yo como si hubiera sido yo quien hizo el desperfecto.


El tono es el nº07 Peach, es muy bonito, algo seco para mi gusto y es de larga duración, aunque no lo he comprobado.
Estoy muy molesta con Eroski, además de la ofensa y la vergüenza que sufrí tras lo de la falsa acusación de robo, encima, tuve que pagar un labial con desperfectos que yo ni siquiera había abierto y mirado. Me costó los 4,50€ más dolorosos de mi existencia, porque, personalmente, los habría empleado en otra cosa.

Señores de Eroski, si no quieren que los clientes abran los packagins de los productos, hagan el favor de hacer como Mercadona y tener muestras de dichos productos para que los clientes podamos ver, tocar y probar el producto antes de llevárnoslo a casa. Si lo ponen cerrado con silicona, es obvio que, o no lo van a comprar, o abrirán el packagin para probarlo. Ahórrenos un favor y hagan algo útil.

Aunque eso ya, será a otros clientes.
Tras lo que me pasó hoy, no pienso volver a poner un sólo pie en un Eroski. Ni comprar ni uno solo de sus productos, porque no se lo merecen. A ver quién me paga ahora la vergüenza, el mal rato y encima el presionarme a comprarme un labial que ni me gustaba.
En cuanto al labial, se lo regalaré a mi madre o mi hermana, porque no me siento a gusto ni viéndolo en mi cuarto.
Un asco y NO VUELVO MÁS.

Besos a todas y gracias por leer!!!


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